A contra A

CAMINOS – “POR 50 EUROS”

Posted in CAMINOS by AcontraA on 10 marzo, 2010

-Si te digo la verdad, me da pena.

-Ah… ¿sí? ¿Nos da pena?

-Si empezamos así paso de pensar…

-Vale vale, ya que estoy encerrada aquí dentro de ti y si no es contigo no hablo con nadie, supongo que no me queda más remedio que pedirle disculpas a su señoría por haber empleado ese tono y haber hablado en plural… ¡Tú mandas!

-Me da pena la situación.

-El otro día hablaban en el bar el amigo de Felix y Marta la del estanco, sobre el tío este… ¿Te acuerdas?

-¡Claro que me acuerdo! Si lo escuchaste tú, lo escuché yo.

-Bueno bueno, no siempre sucede así, hay veces que no recuerdas nada de lo que escuchamos y que no prestas atención a chismorreos. Con lo que a mí me gustan…  Si pusieras más atención no se te escaparía ni una… Piensa en lo bien que nos lo pasaríamos chismorreando… Todo el día, como dos cotillas hechas y derechas…  Que felices seríamos… Y seguro que hasta hacíamos amigos en el barrio…

-Sí sí, lo que tú digas, así estás tú de escuchar  semejante sarta de memeces;  prefiero centrarme en mis cosas que perder el tiempo con esas chorradas…

-Bueno, pues según decían… parece que él está bajo arresto domiciliario, y es por eso que siempre que baja al bar lo hace camuflado. No me gusta nada esa gorra verde que lleva, ¿has visto las gafas? ¡Vaya pintas! Si lo que quiere es no llamar la atención, no es que se lo curre mucho, debería ponerse un sombrero negro, algo así, ¿no crees? Algo más misterioso, más digno… Canta más que un cerdo en un gallinero.

-No se dice así…

-¿El qué?

-Nada.

-Vale, pues eso, que el tío es un hortera además de muchas otras cosas… Por cierto, ¿no tenías que comprar leche?

-No te metas con las personas de esa manera. A mí me da pena. Y deja ya de controlar lo que falta en la nevera, que de eso me encargo yo, ya lo que me faltaba, un pepito grillo de la compra…

-¿Pena?  ¿Pena un tío que le cobra a otro para que este pueda acostarse con su mujer? ¡Venga, por favor!

-Sí, me da pena porque una persona que es capaz de hacer algo así tiene que darme pena, no creo que sean felices de esa manera, seguro que algún día tuvieron sueños, como nosotras. Y mira como han acabado… Es muy triste.

-Bueno, si  nos ponemos así nos tendría que dar pena mucha gente, no se puede pensar de esa manera… A veces pienso que eres un poquito bastante tonta…

-¿Piensas? ¿Tú? No me hagas reír. Hay que pensar que a veces a las personas les tocan caminos difíciles, complicados, que no todos reaccionamos igual. Puede que ese hombre cogiera un camino un día, un camino equivocado y es posible que intentara regresar  al cruce, encontrándose con que este no existía y quedara para siempre atrapado en su camino equivocado…

-Vale, esto ya es demasiado… Vamos, que según tú todas las personas que actúan mal es porque quedaron atrapados en su camino sin retorno. ¿Es eso?

-Puede, sí. Aunque con eso no quiero decir que todos quisieran retroceder, pero estoy segura de que hay personas buenas atrapadas en caminos muy oscuros. No todo el mundo tiene tu suerte…

-¿Y no has pensado que muchos de ellos disfrutan en ese camino haciendo daño a los demás y que es fácil para ellos?, es posible que no quisieran volver nunca al cruce porque disfrutaban haciendo daño…

-Es lo que acabo de decirte, que no todos intentaron volver al cruce, pero la cara de ese hombre cogiendo el dinero me pareció que no era la cara de alguien que disfrutara con lo que estaba haciendo…

-¡¡Por el amor de Dios!! …¡¡¡ Eso no se puede hacer!!! Te encuentres en el camino que te encuentres… ¡Eso no se puede hacer!¡ ¡¡¡Que cobró para que otro subiera a acostarse con su mujer!!!

-Lo sé, no hace falta que me lo repitas constantemente, no soy gilipollas.

-Pues lo pareces. ¡Y un rato!

-¿A tu lado?, lo dudo…

-A ver, lista, ¿cómo vas a defender a un tío que hace eso? ¡Abogada de los capullos! A estas alturas pensaba que no me sorprenderías, pero vaya si lo has hecho…

-Puede que lo hablaran entre ellos, puede que él y su mujer pensaran que sería una solución a sus problemas y puede que ninguno de los dos disfrute con esto, no creo que nadie haga algo así si no es por una necesidad imperiosa… Simplemente pienso en su historia completa. Qué habrán hecho para tener que llegar ahí. Pienso en qué momento se torció su vida. Pienso en que hubo un día en que fueron niños, como lo fuimos nosotras… Y pienso que hay que estar muy hundido en la miseria para hacer algo así por cincuenta euros…¿No contestas? ¿Dónde te has ido? ¿Estás ahí? Parece que no.-  Me pregunto si la habré convencido o simplemente está pensando en cómo darle la vuelta a esto. A ver si he conseguido que se dé cuenta de que las personas no son buenas o malas, de que cada uno tenemos nuestra historia y recorremos nuestros caminos, que a veces son elegidos y otras impuestos. Que existen las personas malas, sí, pero también existen las personas atrapadas en caminos sin retorno. Y que no deberíamos   juzgar a nadie hasta conocer su historia.

-Estoy aquí, no digo que tengas razón, así que buena abogada no eres… Pero a partir de ahora intentaré no juzgar a nadie antes de conocer su historia…  Eso de los niños casi me convence. Creo que me estoy ablandando, será de estar aquí dentro…  ¡Baja a comprar leche, anda!

-Qué cruz.

-¡La mía!

-Que sí que sí, que lo que tú digas…

-¡Vale! Bajamos a por le….

-Ni se te ocurra terminar la frase.

-¡che!

 

6 comentarios

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  1. 39escalones said, on 10 marzo, 2010 at 7:55

    Un buen dilema muy bien presentado. Los indios navajos tienen un proverbio muy interesante a este respecto: “no juzgues a un hombre hasta haber llevado tres lunas sus mocasines”. En estos casos a mí me puede la (de)formación profesional (el Derecho): no se puede juzgar hasta tener los datos; en la calle abundan (y todos los hacemos y propagamos) los juicios gratuitos, las calificaciones morales de esto y aquello. Cuestión de perspectiva, supongo, porque mucha gente se sorprendería de cómo cambia su juicio rápidamente a medida que se entera de lo que desconocía. A veces ocurre (me he entretenido alguna vez en provocarlo); otras, la historia no da más de sí y no tiene vuelta de hoja. Por desgracia, el mundo está lleno de malas personas que disfrutan haciendo daño.
    Besos.

  2. todorelatos said, on 10 marzo, 2010 at 10:01

    Hola Alfredo, No conocía el proverbio de los indios navajos, pero de haberlo hecho seguro que lo hubiera incluido en el relato. Si lo retoco algún día lo incluiré (con tu permiso, claro). Me alegro de que así se entendiera, porque es exactamente lo que quería expresar.
    Estoy contigo; por desgracia sí que existen los malos, esos que disfrutan haciendo daño. Y cuantas veces nos sorprendemos a nosotros mismos juzgando a los demás, eso es cierto. Ojala cada vez que juzgáramos, una voz nos recordara ese proverbio. Qué bien nos vendría de vez en cuando ponernos en la piel de aquellos a los que criticamos tan alegremente…
    La historia que ahora recuerdo al mirar tu foto (en la que por cierto no sales muy favorecido), tampoco estaría mal como ejemplo… Y es que muchas veces somos nosotros mismos con nuestro rechazo, los que hacemos que personas buenas caigan en ese camino oscuro sin retorno. Vale que un humano no es algo que pueda fabricarse (bueno, hoy en día casi casi), pero si eliminamos ese detalle, el resto de la historia, bien podría estar basada en un hecho real… Por desgracia muchas veces no dejamos que las personas se muestren, porque ya les hemos etiquetado antes.
    ¡Muchas gracias!
    Besos y abrazos (a los dos…) Para que no se diga… Vamos a predicar con el ejemplo…

  3. the duke of chistera said, on 10 marzo, 2010 at 20:17

    Interesante que sigas con la dualidad de dos narradores para un mismo personaje. Te recomiendo una novelita corta que también utiliza el mismo recurso narrativo: Algún amor que no mate de Dulce Chacón.

    Te recomiendo también que intentes darle la vuelta al relato. Que el lector saque su propia conclusión de la moraleja que intentas exponer. Contar no es explicar. Deja migas de pan sobre lo que quieres decir, sobre lo que ellas están hablando. Que no se convierta en algo obvio. Evita las expresiones del tipo “no debería juzgar” porque en ellas estás explicando. Haz que el personaje juzgue en sus palabras, pero sin decirlo, y que la réplica del otro personaje (aún siendo el mismo) sea sutil, no obvia.
    Otro recurso interesante que puedes poner en práctica es hacer que los diálogos no sean lineales; es decir, que no se convierta en un texto de pregunta-respuesta. Me refiero a que no sea como una trascripción de un diálogo como lo haríamos al hablar. Haz que la réplica a una entrada de diálogo sea algo que descoloque un poco al lector, eso también ayudará a darle profundidad al texto.
    Cuenta qué pasa en la habitación o en el espacio donde están, eso le dará profundidad al texto. Eso le dará matices que lo enriquecerán.

    Me gusta mucho el final con la palabra “leche” cortada.

    • todorelatos said, on 11 marzo, 2010 at 5:54

      Gracias Duke… Ya sabes que por los pelos no me hice con el primer puesto en “miss notas 2009”. Así que apuntados quedan en ellas todos los consejos que me das. Los veo muy útiles; pero me temo con este par de piradas que se encargan de la categoría “Caminos” va a ser difícil. Ellas van a su aire, es lo que quiero lograr, una conversación entre ellas sin que distraigan otros elementos, más que nada porque en “Caminos” contaré casos reales con los que me he ido encontrando y sobre los cuales me interesa haceros llegar mi punto de vista y conclusiones sobre los tema… Pero fuera de esta categoría pondré en práctica tus consejos, seguro.
      Ah, y muchísimas gracias por todo el material que me has enviado vía email, me lo estudiaré de cabo a rabo… Que en esto hay mucha teoría por lo que veo y a la autodidacta que se tira a la piscina sin tener ni idea le vendrá seguro de coña… (Vale, hablo bien…) de maravilla…
      Madonna se da el gustazo de diseñar colecciones y yo de escribir a pesar de mis carencias (todas) en esto de la narrativa…
      ¡¡Muchísimas gracias!!
      Besitos

  4. Poincaré said, on 13 marzo, 2010 at 10:07

    En mi opinión hay algo que destaco de los relatos de CAMINOS y es precisamente que son de “acción directa” (dejadme llamarlo así que es lo único que se me ha ocurrido). Es decir, que no se pierden por las ramas de las descripciones del entorno que en mi gusto particular no me van nada (rollo Capote en A sangre fría). En ellas estás leyendo una mañana de sábado o una tarde de compras, tal y como sucede. Este “tal y como sucede” incluye la determinación de la opinión ya que es lo que realmente uno puede esperar al leer un recurso narrativo como este en el que dos voces que se hablan…

    En mi particular opinión no entendería coherente el que esas voces se dejaran “pistas” en vez conclusiones. Pienso que simplemente sería otro estilo, no el de CAMINOS

    Respecto al fondo del relato, los prejuicios, no tiene desperdicio como se trata. Enhorabuena

    • todorelatos said, on 13 marzo, 2010 at 16:09

      No sabes lo que me anima leer esto… De hecho, lo más personal, lo más fuera de reglas, pero sobre lo que más dudaba era precisamente “caminos”. Tu visión me ayuda mucho a seguir dentro de esa categoría, que ya te digo que es a la que más miedo tenía y la que más inseguridad me producía publicar. Y lo has captado… Así cómo lo has percibido es exactamente como se fraguó en mi mente. En este caso, los prejuicios…
      Gracias!!!
      Besicos


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