A contra A

Primavera sin sueños

Posted in PRIMAVERA SIN SUEÑOS by AcontraA on 24 marzo, 2010

-Buenas Paula. Cuanto tiempo sin verte por aquí. Pensábamos que  nunca te volveríamos a ver…

-Pues ya ves; he vuelto, pero solo unos días.- Paula recogía las cartas del buzón mientras Luis, su vecino, apoyado en la pared la miraba sonriente.

-¿Y eso? ¿A dónde te irás esta vez?

-Voy a irme a Londres, a una casa de acogida para niños…

-Cuenta cuenta… Qué bien, ¿no?

-Sí, la verdad es que este verano en Kenia todo ha ido genial, si vieras todo lo que hemos podido hacer, cómo hemos dejado aquello…   

– Me alegro mucho por ti Paula. Anda venga, vamos a tomar un café al Félix y me cuentas… que te he echado mucho de menos todos estos meses.

-Está bien… Espera, que dejo las cartas en el piso y vamos.

(…)

-Y bien… ¿Cómo es que te vas a vivir a Londres?

-Pues es que en Kenia he conocido a un grupo de gente que tienen un proyecto para una casa de acogida que hay en Londres, no tienen fondos, van a ayudarles a conseguirlos y yo con ellos. El proyecto es una pasada…

-Ya, y tú te vas con ellos…

-Sí, claro.

-Pero entonces se trata de conseguir fondos para esos niños que…

-No, no solo eso, también trabajaría en el centro con ellos…

-Pero Paula, ¿aun estás así?

-¿Así? ¿A qué te refieres?

-Pues así Paula, ¿no ves que esta no es vida para alguien como tú? Está muy bien que creas en la causa y todo eso… pero dime, ¿vas a cobrar por ello?

-No, claro que no, pero eso es lo de menos… Más adelante ya me asentaré y entonces…

-Si no recuerdo mal lo mismo dijiste antes de irte a Kenia, y mira…

– Ya, pero es que puede que el centro deje de existir si alguien no hace algo para evitarlo, parece que las autoridades no están por la labor de…

-¿Y tienes que ir tú? ¿Es imprescindible?

-No, no es imprescindible porque lo van a hacer igual, pero con mi formación puedo ayudar mucho a la causa…

-Despierta Paulita… ¿No lo ves?

-¿A qué te refieres?

-A que te están utilizando. Te pegaste muchos años estudiando como para echarlo todo por la borda de esta manera.

-No tiro nada por la borda Luis, esos niños…

-Claro claro, tú lo seguirás viendo así una y otra vez…

-Sí, puede…

-¿Cuándo vas a empezar a vivir por ti Paula, a cumplir tus sueños y a dejar de soñar con proyectos que lo único que hacen es chuparte tiempo y vida?

-Bueno, tampoco es eso… La verdad es que…-  Paula bajaba la cabeza sin saber que contestarle a Luis; que la miraba mientras le cogía de la mano…

-Paula, aquí tienes tu vida, a tu gente. Tienes que vivirla, tienes suerte de todo lo que te rodea, y además aquí tienes tu casa. Mira tus padres, ¿hace cuanto que no los ves? ¿Y a tus hermanos? Ellos también te necesitan. Y vale que no de la misma manera que esos niños, pero seguro que sus vidas serían mejores si te tuvieran cerca de ellos… ¿No te das cuenta de que estás haciendo desgraciados a los que te quieren?

-Puede que tengas razón…

-¡Claro que sí! Esa  es mi Paula… Ay! Mira la hora que es… Tengo que dejarte o llegaré tarde a la reunión…

-¡Ve… ve! No te preocupes…

-Piensa en ello Paula, hazme caso, que te lo digo porque te quiero…

-Lo sé.

Dos años después de esta conversación, una noche de primavera, Paula se iba a la cama dejando sobre la mesa del salón una nota…

Hay años en los que la primavera parece traernos consigo la felicidad; de nuevo días de luz en los cuales a uno le resulta difícil sentirse triste… Y se adivinan en los rostros de algunas personas sus sueños, y es que es un tiempo propicio para dejar de ser realistas…

Estamos los que dejamos de soñar hace años y los que, aun presas de una felicidad contagiosa, siguen soñando como cuando eran niños; han escapado a los vampiros de sueños; aquellos que bajo una apariencia inocente de abuelita tierna o de amigo optimista hacen que  compartas tu sueño con ellos; y conforme se lo vas contando, la expresión de los vampiros cambia; se transforman en seres tristes, su color pasa por una escala de grises sucios, su mirada se torna ansiosa; y destrozan  tu sueño, convirtiéndolo en algo real e inalcanzable.  Sientes como te abandona en forma de alma blanca, y va adquiriendo, en el camino que le lleva de ti hacia los vampiros, un color verdoso; y lo inhalan profundamente atrapándolo así para siempre. Y de nuevo,  recuperan la apariencia inocente de alguien en quien cualquiera podría confiar… Y te dejan ahí, sin tu sueño; en una estancia fría de cemento gris y llena de pintadas que te recuerdan que la realidad, muchas veces dolorosa, es lo único que hay; que de nada sirve soñar… Rodeada de muros que no dejan pasar la luz; y hacen que te sientas una extraña en los días de primavera…  

Era mi sueño. Él me transportaba a un mundo blanco, con paredes de pompa de jabón atravesadas por  la luz. Un mundo donde la esperanza aumentaba por momentos, sin importar lo inalcanzable que fuera lo que esperaba que sucediera; donde las aceras se alisaban, y el viento absorbía a las personas que caminaban delante de mí; dejando así que quedase a solas con él y pudiera darle forma, y así crecía y crecía…  

Ahora es una buena época para reconocer en sus ojos a los que sueñan despiertos, y a los que fuimos víctimas de los vampiros de sueños…  Hay que ser muy tonto para dejar que a uno le pase lo que me pasó a mí. Cómo no me di cuenta, de que una vez contado mi sueño a un vampiro,  desaparecería… haciendo  que mis ojos lo transformaran en algo demasiado real para ser soñado bajo la luz del día, y dejándome atrapada en una realidad que no es la mía…

 

 

 

 

 

4 comentarios

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  1. 39escalones said, on 25 marzo, 2010 at 7:54

    Eso en mi pueblo se llama ser un chafacoles…
    Los sueños son una buena guía, en mi opinión, siempre que no separemos los pies del suelo, o al menos de algo que esté clavado o a él o que aterrice de vez en cuando. A partir de ahí, todo es cielo y universo para subir.
    Menos mal que no soy de la escuela freudiana; si no me preguntaría por qué tantos personajes tuyos se llaman Luis.
    Besos.

    • todorelatos said, on 25 marzo, 2010 at 8:26

      Alfredo… “Vampiros chafacoles”… No hubiera quedado nada mal, el nombre es más que apropiado… jejejje
      Estoy contigo, es muy bueno soñar siempre y cuando no despeguemos los pies del suelo… Y es infinito ese mundo donde pueden llevarnos los sueños…
      ¿Hay muchos Luises? No me había percatado… Siempre tiendo a utilizar nombres que empiezan por “P”… Paula, Paul, Pablo… Pero no me había dado cuenta de “Luis”. Hay cosas que mejor no analizar; como tampoco soy de la escuela freudiana lo dejamos ahí… (sonrisa)
      Besos

  2. Mar said, on 31 marzo, 2010 at 11:21

    Los vampiros de sueños,es una gran idea eso de ponerles nombre.
    Aunque sobre eso de no levantar los pies del suelo… discrepo.
    Si no levantas los pies, aunque sea un poquito tal vez es porque algún vampiro sin darte cuenta te ha llenado la tripa de piedras.

    • todorelatos said, on 31 marzo, 2010 at 14:05

      Puede que venga bien rebajar un poco el peso, sí… Pero no vaciar el saquico del todo, que podemos acabar tocando nubes como los globos esos que se les escapan a los niños, deja deja…jejejjeje que vete a saber donde van a parar esos globos suicidas… Pendiente el relato de los “sacapiedras”… (sonrisa)
      Besicos pichona!


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